Pobre de mí que me permito
Y me permito,
dejo que mi teatro vil
vuelva a emplazar sombras
de la noche purpura
de tu perfil promisorio
frente a mí
en aquella ciudad que amo
encuadrando tu perfección.
Mi inútil pasión
de tus ojos que siempre veo
de tu piel que nunca
toco
de vos
que te olvido de mentira
porque la suerte te lanza
a mis ojos, impune
que me exasperás de debilidad
que me asaltás de estupidez
que no quiero desearte más
nunca
nunca más
viernes 23 de julio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Alguna que otra vez, recuerdo un tiempo en que me sentì igual.
...pero no puedo dejar de pensarte quiero confesarme,es imposible olvidar lo que no fue, ese desvarìo adolescente.... Y,vuelve pesadamente una cita a mi mente, debilitada de pusilanimidad:Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias...
La inspiración de éste no sale ni de un desvarío adolescente, ni de un amor cobarde.Salió más bien de unas ganas que se estrellaron contra las no-ganas de la contraparte. Como ocurre tantas veces...
Publicar un comentario en la entrada